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Rajoy lleva sobre su espalda la cara y la cruz de la responsabilidad inherente a su trayectoria y la de su partido. De eso a la “indecencia” que le espetó Sánchez en el ya lejanísimo debate del último diciembre hay un mundo.

Otra cosa es que pocos días después de ese “indecente” Rajoy  ganara las elecciones de ese mismo diciembre y que volviera a ganar -con mejor resultado-  las del todavía reciente junio que resultaron del renovado y nunca periclitado Pacto del Tinell.

Por ser de lógica “0”, el ciudadano no entiende que al axioma asumido al 100 por 100 de que no son admisibles las terceras elecciones, contra el criterio de gran parte de la dirigencia y de la militancia del PSOE; el “sanchizmo” solo sea capaz de volver y volver a su cansino lema decembrino del NO ES NO.

En 2011 el PSOE cosechó su peor resultado histórico, 110 diputados, que considerado catastrófico, permitió el acceso de Pedro Sánchez a su Secretaría General. Llegó después el resultado de 90 diputados del 20D/2015 y ahora estamos en el de 85 diputados del 26J/2016. En esta secuencia me viene a la memoria aquel chiste de mi juventud del paralítico que se aventuró a lanzarse pendiente helada abajo en aquel artefacto que entonces se llamaba “blosbeig” que, recuperada la cordura cuando la velocidad se le hizo insoportable, acertó a musitar esta plegaria “Virgencita, que me quede como estoy”.

Es esto debe estar soñando Sánchez, en quedarse como está. Pero eso, además de no poder ser, es un imposible. Encastillado en el “no es no” ha diseñado su propio funeral. Con grandeza de miras pudo considerar la “gran coalición”. Descartada en primera instancia pudo asumir la abstención pero, fracasada su investidura mediante, forzó otras elecciones. Y perdiéndolas por resultado más abultado, sigue con el mismo esquema.

Castejón ceja

No es de extrañar que el editorialista de “El País” (3 de agosto, “Callejón sin salida”) le haya distinguido con varios calificativos de los que me quedo con uno solo, SIMPLE que, rotundo por irrebatible, es demoledor. Mucho más que doloroso el impreciso “indecente” de Sánchez Castejón para Rajoy. Hoy 14 días del editorial aludido y vacaciones itinerantes por medio, vuelve a la presencia política con el mismo soniquete. Quiere que el PSOE lidere la oposición a un gobierno cuya constitución rechaza y con la misma fuerza rechaza las terceras elecciones ¡átame esa mosca por el rabo!

Por eso me parece que “Castejón sin salida” habría sido título más ajustado para aquel editorial.

Ángel Zurita Hinojal

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