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Siente el pensamiento, piensa el sentimiento (M. de Unamuno)

A veces los países empeoran. La tendencia es a mejorar, pero cuando domina el ensimismamiento hay que temer lo peor.

Es el caso de los  territorios que  hoy son conocidos  como Euskadi, con  el  tránsito  por  Euzkadi (plantación de vascos),  que  el  siglo XIX dio  en  referirlos como (Provincias) Vascongadas    -vasconizadas-  y antes Vasconia o desde mucho antes, por englobar, Vizcaya y desde y siempre Muy Nobles y Muy Leales Señoríos que decidieron con libertad unir sus destinos a los de la Corona de Castilla. Es el caso digo, también de la zona norte de Navarra, esta sí vasca.

En ese marco un vasco y por ello español nacido en 1864 dedicó su vida a pensar y a poner su granito de arena en la empresa de evitar la ruina de la nación. A lo que se ve nada nuevo bajo el sol en lo que respecta a la amenaza de ruina que nunca desiste del asedio de la nación española. Es Miguel de Unamuno, muerto en Salamanca el último día del infausto año de 1936, unos dicen que de repente, los más que de pena.

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Si tecleas UNAMUNO en Google, en menos de un segundo aparecen aproximadamente  3.400.000 resultados. Vete a saber si alguno de ellos recae en un tal Jokin Unamuno, el cavernícola que diez días atrás, en unión de otros 49 (más o menos) energúmenos, propinó en Alsasua una soberana paliza a dos hombres de honor, sin despreciar alguna “caricia” a sus respectivas acompañantes. Teclear UNAMUNO con ese JOKIN por delante, sin el que no sería nada, ofrece 48.000 resultados. Estratosférica expresión de la nada que habría resultado quince días antes.

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Por ir abreviando, ya que pretendo que esta nota tenga cabida en los estrechos márgenes de un  periódico, lo cierto es que dos meses antes de fallecer a aquel Unamuno le gritaron VIVA LA MUERTE, lo mismo que grita este Jokin Unamuno.

Qué decir de otro de los aproximadamente 49 compañeros de de maldad, Aritz Urdangarín. Que San Valentín de Berriochoa interceda por él.

Ángel Zurita Hinojal

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