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Lo leí en la página de un diario en red que se ha tirado sin red bastantes veces. Pero lo improbable se tornó certeza en El Español y este Domingo de Resurrección en la referencia en varios medios a la petición de comparecencia de la Ministra de Defensa en el Congreso de los Diputados que formulará el PSOE para que explique por qué ondeó la bandera española a media asta en los cuarteles y en la sede de su Departamento durante la Semana Santa.
El Viernes Santo me tomé la molestia de asomarme a la Base de El Goloso y al ver la enseña en lo más alto del mástil que corona su edificio principal pensé en insidias. Pero pocos kilómetros y minutos después, los ojos me hicieron chiribitas al comprobar que, sin aire que la animara, la del Ministerio caía en el estricto punto de la media asta que debe marcar el reglamento.
Parece que una Instrucción del Jefe del Estado Mayor de la Defensa dispuso que “Desde las 14:00 horas del Jueves Santo hasta las 00; 01 del Domingo de Resurrección, la enseña nacional ondeará a media asta en todas las unidades, bases, centros y acuartelamientos”.
Lo cual es mucho disponer, pues, que se sepa, la sede del Ministerio de Defensa no está bajo la autoridad del susodicho jefe. Y también poco mandar ya que al menos en la Base de El Goloso no le hicieron caso.
Pero paso a lo que me trae. Algo que para mí es incuestionable: Cualquier momento y ocasión son buenos para honrar al Crucificado. Tan incuestionable como que crear polémica utilizando instituciones es algo alejado de lo que el Crucificado espera de sus seguidores.
A la máxima autoridad del Ministerio de Defensa es dado pedirle una parte de la prudencia que  -como a los soldados en valor-   se le presume junto a la otra de experiencia que se supone conserva de sus muchas tareas y responsabilidades de gobierno.
Vuelvo al principio: El Crucificado no precisa de imposturas ni de imposiciones porque unas y otras hacen flaco favor a la divulgación de su mensaje. Con mayor razón si se tiene claro que tras el Jueves, el Viernes y el Sábado Santos siempre llega el Glorioso Domingo de Resurrección que da sentido y razón a la religión cristiana.
Otra cosa hubiera sido si el Gobierno de España, en el contexto de las áreas de actividad exterior de sus ejércitos, hubiera dispuesto que la bandera estuviera a media asta en solidaridad con los discípulos de El Crucificado en los pueblos concernidos y afectados por el terrorismo yihadista.
Sin necesidad de retrotraerse más que al Domingo de Ramos, los atentados de Egipto, con decenas de asesinados, habría sido más  que sobrado motivo. Y a no dudar que la próxima Semana Santa habrá otros.
Ángel Zurita Hinojal
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