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En esta bitácora hay al menos dos referencias a lo que según su ajuste a la realidad son relato histórico o basura disfrazada de tal:

Lo cierto es   -que yo sepa-   que el concernido ni se ha molestado en rebatir, matizar o comentar los ataques a su antepasado en segundo grado en línea directa ascendente, vulgo abuelo, Manuel Iglesias, al que en la primera entrada refiero así:

“Tan lógico y natural que habría sido nombrarle a Joaquín Dorado y Rodríguez de Campomanes, marqués de San Fernando y a Pedro Ceballos, su cuñado, cuando Manuel Iglesias, Manuel Carreiro “El Chaparro”, Antonio Delgado “El Hornachego” y otros milicianos apodados “El Ojo de Perdiz”, “El Vinagre” y “El Cojo de los Molletes” los sacaron el 7 de noviembre de 1936 del domicilio del primero conduciéndoles a la Checa del número 43 de la calle Serrano de Madrid, donde debieron penar lo justo, pues sus cadáveres aparecieron a la mañana siguiente en la Pradera de San Isidro”.

Tan cierto lo anterior como que en su caso yo habría hecho una cosa o la contraria en función de la verdad   -esta sí-   histórica, pero nunca callarme.

Pues sobre no haberse hecho eco de nada, resulta que el susodicho concernido, Pablo Manuel Iglesias Turrión, candidato a presidir el Gobierno de España por ganar la moción de censura con la que   -es de suponer-   pretendía descabalgar al actual detentador de tal magistratura, en su defensa-ataque, sin que nadie le forzara a ello y casi sin venir a cuento, manifestó en sede parlamentaria su orgullo y pasión por venir de quien viene.

Ello me sorprende, pero más que nadie le haga patente el albañal que ello implica, el PP “porque así se las ponían a Fernando VII”; Ciudadanos porque en su osadía irresponsable el susodicho le obligaba a replicarte y el PSOE aunque solo fuera por marcar líneas de ortodoxia en memoria histórica. El caso es que nadie en el espectro parlamentario ha tenido el par o la lucidez de decirle a Pablo Manuel que no es motivo de orgullo ser nieto de Manuel Iglesias y sí despropósito pregonarlo.

Sobre cómo le fue al abuelo de Pablo Manuel Iglesias Turrión trata la segunda entrada. No mal. con el permiso del Profesor Elorza.

Ángel Zurita Hinojal

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